Banner Cómo está evolucionando la producción de arándano: tres cambios que están transformando la agricultura moderna

Cómo está evolucionando la producción de arándano: tres cambios que están transformando la agricultura moderna

El cultivo de arándano ha pasado de ser una especialidad regional para convertirse en una categoría de producción global durante todo el año. En la última década, la superficie plantada y los volúmenes de producción han crecido aceleradamente a medida que nuevas variedades genéticas, nuevas regiones productoras y la adopción de sistemas de cultivo innovadores han ampliado las posibilidades para este cultivo.

Diversos reportes de la industria estiman que la superficie mundial dedicada al arándano superó las 235,000 hectáreas en 2021 y continuó creciendo hasta acercarse a las 280,000 hectáreas en 2024, una escala que no hace mucho habría sido difícil de imaginar.  

Sin embargo, a medida que el cultivo se expande hacia diferentes condiciones climáticas y tipos de suelo, las “reglas” no han cambiado: el arándano sigue siendo altamente sensible a las condiciones de la zona radicular y al estrés por temperatura, y premian más la precisión que la aproximación. Desde mi experiencia trabajando con productores en distintas regiones, destacan tres cambios, cada uno orientado a ganar más control, reducir la variabilidad y proteger la calidad de la fruta.

Por qué más productores estas dejando atrás el cultivo en suelo.

Los arándanos alcanzan su mejor desempeño cuando la zona radicular se mantiene en condiciones ácidas, generalmente por debajo de un pH de 5.5, y estable. Este requerimiento explica por qué históricamente la producción se concentró en regiones con suelos naturalmente adecuados para el cultivo. Aún cuando los análisis de suelo indican valores aceptables de pH, la realidad en campo puede ser muy diferente: La variabilidad en la estructura, drenaje y contenido de materia orgánica suelen traducirse en crecimiento desigual, absorción y frutos desiguales, tanto en el rendimiento como en la calidad.

 Por esta razón, más productores está adoptando sistemas de cultivos sin suelo (en sustrato), donde las raíces se desarrollan en contenedores independientes del suelo natural. La principal ventaja es el control. Los productores pueden enfocarse en el pH y la conductividad eléctrica (CE) de la zona radicular, y mantenerlo de manera constante en todo el sustrato. Esta consistencia importa en los arándanos.

Este cambio es especialmente visible en regiones con una rápida expansión de la industria del arándano. Los informes de la industria y el comercio señalan a Perú y México como los países que más han avanzado en la adopción de sistemas en contendedores y cultivo en sustrato para berries. En el caso de Perú, in informe industrial señala que los sistemas de sustrato han pasado de representar una superficie pequeña hace una década a ocupar una proporción significativa hoy en día, y que los proyectos para la mayoría de las nuevas plantaciones en las próximas temporadas serán basadas en sustratos.

En la operación de ACP en Chepén, Perú, donde se cultivan arándanos desde hace ocho años en aproximadamente 1,400 hectáreas, la transición al cultivo sin suelo respondió a una clara prioridad operativa: “La principal razón fue optimizar el uso de de los recursos hídricos, que pueden gestionarse con mayor precisión en sistemas de sustratos”. ACP señala que la gestión diaria también cambia, “el número de pulsos de riego por día aumente en sustrato para mantener la humedad y la nutrición de manera controlada”, y vincula ese enfoque con el rendimiento: “Hemos observado una mejora en el rendimiento y la optimización del uso de recursos hídricos, impactando positivamente en la productividad”.

El cultivo en sustrato también modifica la “lógica de diseño” de la finca. El riego y la fertirrigación dejan de aplicarse en el campo, sino en un entorno radicular controlado. El sistema debe diseñarse en consecuencia.  Cuando se hace bien, la recompensa es la previsibilidad: un comportamiento más uniforme de las plantas, mejor control de los insumos y un modelo de producción que pueda tener éxito en lugares donde el suelo habría sido un factor limitante.

 

Qué hace el calor en el arándano y cómo responden los productores.

El mejoramiento genético ha permitido expandir la producción de arándano hacia zonas más cálidas mediante variedades de bajos requerimiento de frío o incluso sin necesidad de frío. Esta evolución ha contribuido a generar un suministro más constante a nivel global, pero también viene acompañado de una realidad constante: poder florecer con menos horas de frío no significa que la planta esta cómoda con temperaturas extremas.

Las altas temperaturas pueden afectar procesos críticos como la floración, el cuajado de frutos, la firmeza de las bayas y la capacidad de recuperación de la planta después de la cosecha. En campo, el estrés térmico rara vez es un momento dramático único, a menudo es una secuencia de días calurosos que desequilibran la planta en momentos clave del ciclo.

Por esta razón, “enfriar el cultivo” se ha convertido en una parte de la práctica dentro del manejo moderno del arándano en regiones cálidas. Cuando hablamos de enfriar el cultivo no nos referimos a climatizar un campo agrícola, sino a reducir la carga térmica sobre el dosel durante periodos de mayor riesgo mediante métodos evaporativos tales como la refrigeración aérea (aspersores/ nebulización), sistemas bajo el dosel o infraestructura diseñada para moderar la temperatura, dependiendo de la disposición de la finca, la humedad y la calidad del agua.

El punto clave es que la refrigeración puede generar diferencias medibles. Por ejemplo, investigaciones de la Universidad Estatal de Michigan reportan que el uso de riego aéreo durante periodos de altas temperaturas puede reducir la temperatura aire entre 3 y 6 °C, ayudando a mantener condiciones por debajo de los picos dañinos. La Extensión de la Universidad Estatal de Washington considera el enfriamiento evaporativo como una estrategia efectiva para enfrentar eventos de calor extremo arándanos.

No existe una única solución ideal. La estrategia más adecuada dependerá de factores como la etapa fenológica, las condiciones humedad local y la calidad del agua disponible. A veces, incluso una reducción parcial del estrés térmico puede ser importante, porque para los arándanos evitar el peor estrés protege el potencial productivo y comercial del cultivo.

Mejores decisiones en menos tiempo: el papel del monitoreo y la automatización.

Los productores todo el mundo se enfrentan un entorno cada vez más complejo: retos relacionados con la mano de obra, mayores costes de insumos, y la necesidad de alcanzar estándares de calidad consistentes. Aquí es donde las herramientas digitales se están integrando cada vez más a la gestión diaria de los cultivos. Monitorizar la humedad la zona radicular, la conductividad eléctrica y las condiciones climáticas locales permite a los productores tomar mejores decisiones sobre riego y fertirrigación, no sustituyendo la agronomía, sino mejorando la visibilidad.

En la producción de arándano, el mayor valor del monitoreo radica en el apoyo para la toma de decisiones. Un sensor por sí solo no representa todo el cultivo, especialmente en operaciones de gran escala. Sin embargo, el análisis de tendencias a lo largo del tiempo, combinado con una adecuada interpretación agronómica, permite reducir la incertidumbre. El objetivo no es “automatizar por automatizar”. El objetivo es la detección temprana, controlar mejor el estrés y ajustes más rápidos cuando las condiciones cambian.

Mirando hacia el futuro

Si juntamos estos cambios, aparece una dirección clara: la producción moderna de arándanos se está construyendo sobre el control en la zona radicular, mitigar el estrés por calor, y una mejor toma de decisiones basadas en datos. Los arándanos seguirán expandiéndose a nuevas regiones, pero el éxito favorecerá a los productores que diseñen sus sistemas para mantener la consistencia y la flexibilidad, para poder proteger la calidad de la fruta cuando las condiciones sean menos favorables.

Como agrónomo, puedo ver estos cambios como una respuesta práctica a lo que los productores estas viviendo ahora mismo: más variabilidad, mayores expectativas, y menos margen para el error. Las agrícolas con mejores resultados son aquellas que entienden que la precisión no es únicamente un concepto o una tendencia tecnológica, sino una disciplina operativa.